A continuación se tratará el tema del Aprendizaje Colaborativo, un aspecto importante en la Educación a Distancia.
El Aprendizaje en Ambientes Colaborativos
Busca
propiciar espacios en los cuales se dé el desarrollo de habilidades
individuales y grupales a partir de la discusión entre los estudiantes, al
momento de explorar nuevos conceptos, siendo cada quien responsable de su
propio aprendizaje. Se busca que estos ambientes sean ricos en posibilidades y
más que organizadores de la información propicien el crecimiento del grupo.
El
aprendizaje es un proceso individual que puede ser enriquecido con actividades
colaborativas tendientes a desarrollar en el individuo habilidades personales y
de grupo.
Jonhson y
Jonhson (1998) definen el aprendizaje
colaborativo, como un conjunto
de métodos de instrucción para la aplicación en los grupos pequeños, de
entrenamiento y desarrollo de habilidades mixtas (aprendizaje y desarrollo
personal y social), donde cada miembro del grupo es responsable tanto de su
aprendizaje como el de los restantes miembros del grupo, por otra parte
el aprendizaje colaborativo asistido
por ordenador se puede definir como un método de enseñanza-aprendizaje por medio del cual interactúan dos o
más sujetos para construir aprendizaje, a través de discusión, reflexión y toma
de decisión, proceso en el cual los recursos informáticos actúan como
mediadores. Como se puede observar,
ambos conceptos no son excluyentes, sino que son complementarios de acuerdo al
tipo de tratamiento de los problemas a resolver y de los valores involucrados
en las interacciones entre los participantes en búsqueda de alternativas de
solución.
El
aprendizaje en ambientes colaborativos, según lo plantean Guix, y Serra (1997), busca propiciar
espacios en los cuales se dé la discusión entre los estudiantes al momento de
explorar conceptos que interesa dilucidar o situaciones problemáticas que se
desea resolver; se busca que la combinación de situaciones e interacciones
sociales pueda contribuir hacia un aprendizaje personal y grupal efectivo.
Según
Gros (2004), establece cinco elementos básicos para el desarrollo del trabajo
colaborativo y estos son los que se describen a continuación:
1.
Interdependencia positiva: Este es el elemento central que abarca las
condiciones organizacionales y de funcionamiento que deben darse al interior
del grupo. Los miembros del grupo deben necesitarse y apoyarse los unos a los
otros y confiar en el entendimiento y éxito de cada uno de ellos; se deben
considerar aspectos de interdependencia en el establecimiento de propósitos,
objetivos y metas, como de las tareas, recursos, roles, premios, entre otras.
Esto significa que quienes conforman el grupo, son conscientes de que el éxito
personal, depende del éxito de los demás y comprende que nadie puede alcanzar
los propósitos, objetivos y metas, sino los alcanzan sus compañeros.
Para
dar lugar a la interdependencia positiva, es necesario que el docente diseñe y
comunique los propósitos, objetivos, metas y tareas de forma explícita, en busca
de que los integrantes del grupo entiendan que los esfuerzos de cada uno son
indispensables para el éxito de todos y que cada uno tiene una cuota de
responsabilidad en el esfuerzo común.
2.
Interacción Cara a Cara: Promueve las formas de interacción y de
intercambio verbal y no verbal entre las personas del grupo, movidas por la
interdependencia positiva. El contacto permite realizar el seguimiento y el
intercambio entre los diferentes miembros del grupo; el alumno aprende de ese
compañero con el que interactúa día a día, o él mismo le puede enseñar, cabe
apoyarse y apoyar. En este sentido, es importante que el docente, desde su rol,
incentive a que se compartan los recursos, que favorezca una construcción
positiva de los errores y elevar la autoestima a través de procesos reflexivos.
Las
explicaciones orales de cómo se resolvió una situación de problema, explicando
el proceso de resolución en lo individual y lo colectivo, favorecen la
interacción y por consiguiente la explicación por parte de los alumnos de
aquello que parece haber entendido. Esto conduce al alumno a la metacognición,
ya que tiene que reelaborar el pensamiento para poder exteriorizarlo. Con ello
se pueda ampliar los espacios de diálogo, de discusión y de negociación de
significados. En la medida en que se posean diferentes medios de interacción,
el grupo podrá enriquecerse y retroalimentarse. Cada una de las actividades
requiere para su desarrollo un marco de respeto a las diferencias individuales,
flexibilidad en el pensamiento a negociar y a conocerse a sí mismo.
3.-
Responsabilidad individual: Cada miembro del grupo debe asumir
íntegramente su tarea y, además, tener los espacios para compartirla con el
grupo y recibir sus contribuciones. Existen dos niveles de responsabilidad; uno
implica que cada integrante del grupo contribuya con su actitud y tarea a
lograr el éxito del trabajo colaborativo, y el otro es la responsabilidad del
grupo como un todo para alcanzar sus objetivos. Por otra parte, el rol del
docente consiste en crear ámbitos de reflexión que habiliten a los miembros de
un grupo a realizar las valoraciones acerca de su contribución individual como
soporte y apoyo al aprendizaje de cada miembro del grupo en lo individual y en
lo colectivo.
4.
Desarrollo de habilidades y relaciones interpersonales. En este ámbito
se trata de que los grupos de trabajo desarrollen habilidades que les permitan
un aprendizaje académico, aprendiendo a trabajar simultáneamente con esta
metodología. La vivencia del grupo debe permitir a cada miembro de éste, el
desarrollo y potencialización de sus habilidades personales; de igual forma
desarrollar el crecimiento del grupo y la obtención de habilidades y de
destrezas grupales como: escuchar, participar, liderazgo, coordinación de
actividades, seguimiento y evaluación. Con respecto al docente, es necesario
que enseñe estrategias de resolución de situaciones problemáticas en busca de
una toma de decisiones reflexivas y conscientes. Por lo tanto, se requiere
aprender los procedimientos y habilidades para resolver problemas en forma
constructiva.
5. La reflexión
sobre el trabajo de grupo. En este aspecto, se requiere evaluar el trabajo
de grupo, en cuanto al sentido, coherencia y pertinencia de la tarea y del
proceso mismo del individuo. El éxito del trabajo en grupo dependerá de la
evaluación constructiva del grupo. Para ello es necesario que el educador
trabaje con planillas de evaluación grupal (rubricas)
Implicaciones del Enfoque Colaborativo y de la Informática
Diferentes
teorías del aprendizaje encuentran aplicación en los ambientes colaborativos;
entre éstas, los enfoques basados en la interacción social. Cuando se utilizan
las aulas de informática con una metodología de trabajo colaborativo, no se da
una interacción cara a cara, sino que se produce una comunicación virtual a
través de la computadora. Desde esta perspectiva, el tiempo, la distancia y los
espacios se redefinen. Por consiguiente, el trabajo colaborativo puede
realizarse al mismo tiempo, sincronizado o diferido en tiempo asincrónico. Asimismo,
el trabajo colaborativo ya sea sincrónico o asincrónico se puede llevar a cabo
en el mismo lugar físico.
Lo
innovador en los ambientes colaborativos, es la introducción de la informática
a estos espacios, sirviendo las redes de soporte, lo que da origen a los
ambientes colaborativos de trabajo. Basado en lo anterior se puede definir el
aprendizaje colaborativo como: El conjunto de métodos de instrucción y
entrenamiento apoyados con tecnología, así como de estrategias para propiciar
el desarrollo de habilidades mixtas (aprendizaje y desarrollo personal y
social), donde cada miembro del grupo es responsable tanto de su aprendizaje
como del de los restantes miembros del grupo.
Scardamalia
y Bereiter (1992), sostienen que los estudiantes necesitan aprender profundamente
y aprender cómo aprender, cómo formular preguntas y seguir líneas de
investigación, de tal forma que ellos puedan construir nuevo conocimiento a
partir de lo que conocen. El conocimiento propio que es discutido en grupo,
motiva la construcción de nuevo conocimiento.
Entre
las ventajas que proporciona el aprendizaje
colaborativo, con respecto a la ejecución de las tareas grupales son: a)
Promueve el logro de objetivos cualitativamente más ricos en contenido, pues
reúne propuestas y soluciones de varias personas del grupo, b) Valora el
conocimiento de los demás miembros del grupo, c) Incentiva el desarrollo del
pensamiento crítico y la apertura mental, d) Permite el conocimiento de
diferentes temas, e) Adquiere nuevas informaciones, y f) Fortalece el sentimiento
de solidaridad y respeto mutuo, basado en los resultados del trabajo en grupo.
A
través del aprendizaje colaborativo se aumenta: a) El aprendizaje de cada uno
debido a que se enriquece la experiencia de aprender, b) La motivación por el
trabajo individual y grupal, c) El compromiso de cada uno con todos, d) La
cercanía y la apertura, e) Las relaciones interpersonales, f) La satisfacción
por el propio trabajo, g) Las habilidades sociales, interacción y las
comunicaciones efectivas, h) La seguridad en sí mismo, i) La autoestima y j) La
integración grupal.
Para concluir, se puede decir que disminuyen: a) Los sentimientos de aislamiento y b) El temor a la crítica y a la retroalimentación, con el aprendizaje colaborativo.
La Colaboración del Docente y de los Alumnos en el Aprendizaje Cooperativo
Es
importante destacar que se le da igual importancia a la colaboración del
docente como la que realizan otros compañeros del competente. Un estudiante
sobresaliente, no sólo en lo académico, sino también en su desarrollo
cognoscitivo, puede ser y constituirse en una verdadera ayuda pedagógica en el
aprendizaje de los menos capacitados o que requieren de más colaboración.
Realmente, no es fácil lograr que los estudiantes más competentes presten una
ayuda a los menos avanzados o que requieran de más colaboración.
En
cuanto al educador que desee implementar la estrategia del aprendizaje
colaborativo apoyado en la pedagogía de Vygotsky (1988), debe ser un profundo conocedor de la dinámica de los
grupos de estudio y aprendizaje, ya que aquí no se trata de hacer una síntesis
de contenidos para el logro de aprendizajes consignados por el docente, de lo
que se trata es que en ellos impere el compromiso con la colaboración para que
los que más saben, más entienden, más comprenden y más estrategias de
pensamiento han desarrollado, según Delors (1996), para “aprender a aprender”
colaboren con los que poseen un nivel de desarrollo inferior y estén
interesados en lograr aprendizajes significativos.
El
aprendizaje cooperativo requiere de grupos de estudio y trabajo, porque es en
el trabajo en grupo donde los docentes o los compañeros más avanzados, pueden
colaborar con los menos favorecidos en su desarrollo cognitivo, acceso al
conocimiento o mejorar sus aprendizajes. El aprendizaje cooperativo según la
perspectiva requiere de fijación bien clara del contexto en el cual el sujeto,
puede aprender o sea la zona de desarrollo próxima, que potencia aprendizajes
superiores. En los grupos de estudio y aprendizaje para el aprendizaje cooperativo,
es vital considerar y tomar en cuenta que los estudiantes más capaces y que se
impliquen en la colaboración, deben tener un alto grado de seguridad en sí
mismos y, sobre todo, demostrar una gran capacidad de razonamiento en la
solución de problemas y en la puesta en práctica de estrategias para tomar
decisiones.
Finalmente,
se puede destacar las ventajas que según Rué (1994), proporciona el aprendizaje
cooperativo, en términos de: a) Motivación por la tarea. b) Actitudes de
implicación y de iniciativa. c) Grado de comprensión de lo que se hace y del
por qué se hace. d) Cantidad del trabajo realizado. e) Calidad del trabajo
educativo realizado. f) Grado de dominio de procedimientos y conceptos y g)
Relación social en el aprendizaje.
Delors, J.
(1996). La educación encierra un tesoro. Paris: Santillana/Unesco.
Gros, B.
(2004). La construcción del conocimiento en la red: límites y posibilidades.
Barcelona: Universidad de Barcelona.
Guix, D. y
Serra, P. (1997). Los grupos cooperativos en el aula, una respuesta al reto de
la diversidad en la Educación Primaria. En Aula de innovación educativa, núm.
59, pp. 46-48.
Johnson, D. y Johnson, R. (1998).Cooperative learning and social interdependence theory: Cooperative learning. www.co-operation.org/pages/SIT.html
Rué, J.
(1994). El trabajo cooperativo. En Dader, P., y Gairín, J., (eds), Guía para la
Organización y funcionamiento de los centros educativos. Barcelona: Praxis.
Scardamalia,
M. y Bereiter, C. (1992). Two models of
classroomlearning using a communal
database: En S.Dijkstra, M. Krammer,
y J. Merriënboer, (Eds.). Instructional
models in computer-based learning environments. Berlin: Springer-Verlag.
Vygotsky, L.
(1988). El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. México:
Grijalbo.

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